Botón

Todo es presente y, a veces, pesa.


Despiertas en medio de la noche, haces un movimiento brusco sin querer, y te encuentras con la mirada somnolienta de tu amor. Y quieres parar el mundo. Decir ¡ya está! No quiero más. No quiero salir de aquí. No puedo ser más feliz, ¿a qué más puedo aspirar? No quiero que la vida se me complique, ni nos haga daño, ni que haya peleas. Nunca. Quiero verte así, feliz, siempre, como ahora. Quiero no dejar de sentir así. En grande.


El instante, en cambio, se hace minúsculo.


A Fran se le cierran los ojos, a mí también, que ya me he agarrado a su cuerpo para seguir durmiendo.


Vivir es, también, soñar con imposibles.


Soñar con un botón que, al menos, lo pare todo un rato, que nos deje disfrutar más de los momentazos cuando llegan, que los ralentice, que nos deje allí flotando.


La vida siempre pide más, que bajemos de la nube, que nos montemos al carro de un minuto más, de una jornada más, de otro nuevo reto por salvar. Es insaciable. No deja de pedir ¡más madera!


Todo se vuelve pasado demasiado rápido. Y encima debemos estar agradecidos por estar vivos, y lo estamos, en una ruleta que no descansa. Sí. Es infantil. Es inmaduro. Es hasta cursi querer amar así, buscar botones rojos de 'stop' propios de dibujos animados. Pero reivindico mi derecho a construir vidas imaginarias donde las reglas sean menos previsibles. A fin de cuentas, nuestra vida no está en otro sitio que en nuestra cabeza.


...


#cienvibraciones


#cienpulsaciones


#cienemociones


(Pintura de Nickie Zimov)


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