Carcas

2 mayo, 2011Salvador_Navarro

Sí, tiene una connotación peyorativa su simple pronunciación: Carca.

Para entender a estas personas que están contra el mundo, intento ponerme en su interior. Y lo que veo son miedos y complejos.

Van despotricando contra todo lo que implique progreso porque les asusta pensar en otras vidas posibles. Tratan de retener al máximo las rutinas de siempre, por muy infelices que les hagan, porque reteniendo lo anterior vivirán en un mundo donde el azar, deben pensar, tome menos fuerza y, por ende, estarán a salvo de agresiones a su esfera de cristal.

La merienda a las seis, la vajilla para los domingos y la ciudad de siempre. No quieren obras que destruyan, porque todo lo que sea cambio es destrucción. Si peatonalizan una calle con tráfico rodado es un crimen, porque ellos siempre han circulado por ahí con el coche, si se aprueban leyes sociales, a favor de minorías marginadas desde siempre, están impulsadas por el demonio.

Y son seres acomplejados, que luchan contra la alegría de la gente que sí sabe entender la vida como imperfecta, que tratan de cambiar las cosas, desmitificarlas, adaptarse y no dogmatizar. Porque nada en esta vida es para siempre, ni hay barreras ante las que nos tengamos que parar.

El carca sufre desde su atalaya, acobardado por un mundo cambiante, y despotrica, blasfema y se revuelve en sí mismo. Compra la prensa que le da la razón, se asoman a las pantallas de televisiones cómplices, donde van cociendo políticos en la gran hoguera de la purificación, donde también meten a mujeres valerosas, a ser posible divorciadas y felices, homosexuales bienpensantes o escritores irreverentes.

Desde su púlpito se asoman, santiguándose, a las vallas de las obras de las ciudades para decir: Estos infieles nos destrozan nuestro pasado.

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