Posts Tagged "Sueños"

Agujas

Posted by on Abr 11, 2016 in Blog, Entradas | 0 comments

Agujas

Cuando suena el despertador cada mañana se interrumpen de bruces mis sueños. Es un momento de shock en el que de golpe uno se asoma a lo real; sin embargo, tengo el privilegio de saber encontrar el camino de vuelta en los cinco minutos de tregua que el móvil me concede antes de volver a cacarear diana. Blog

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Baltasar

Posted by on Ene 4, 2016 in Blog, Entradas | 0 comments

Baltasar

Hoy he vuelto al trabajo tras un período corto de vacaciones navideñas; un espacio temporal sanísimo que sirve para desconectar del ritmo disparatado al que nos somete la empresa privada.

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Seis

Posted by on Sep 16, 2015 in Blog, Entradas | 0 comments

Seis

Dicen que soy un dormilón, y lo soy, pero las horas a las que uno se levanta a diario y lo mucho que me gusta trasnochar me llevan a buscar, como un perrillo, cualquier cojín para echar una cabezada; sin que ello signifique que no me guste: pocos placeres mayores que el de ir pasando de la consciencia al mundo de los sueños. Si eso es posible vivirlo varias veces al día, ¡fenómeno! Quien critica a los dormilones suele ser aquél que no sueña o cree no soñar, quien, por tanto, ve en el dormir un tiempo perdido y va por la vida con la mecha encendida. Con los años, las capacidades adolescentes de sentir chispazos de felicidad ante cada descubrimiento se va aminorando y comienzan a retorcerse los mecanismos para llegar a sentir cosquillas en la cabeza, por eso hay que dejarse llevar por los hábitos simples en los que la vida te mece con dulzura. Suerte que no me supone gran esfuerzo el despertarme, pasearme la casa a oscuras cada mañana entre zumos, estiramientos, primeras planas de periódicos y el sonido del silencio de la ciudad. Salir al frescor de las calles solitarias disfrutando de un escenario urbano y fantasmal sólo hecho para mí....

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Patría

Posted by on Ene 16, 2015 in Blog, Entradas | 0 comments

Patría

Hay un restaurante al que me unen los buenos recuerdos, como tantos otros, que me resultaría imposible encontrar a la primera. Escondido entre las colinas de una pedanía de Vejer, un joven matrimonio danés lo montó hace unos años tras comprar una casa de campo que remodelaron para convertirla en un rincón calentito en pleno invierno, resguardado del levante, con grandes cristaleras, cuando sopla fuerte, desde el que se puede otear el Atlántico, y Conil, como si nadie más en el mundo existiera. Llegamos el pasado sábado tras varios intentos, se ve que la familia vuelve a Copenhague por navidad, y nos adentramos por las carreteras secundarias en plena noche hasta dar con él. Iba conduciendo tan relajado y en mi mundo, siguiendo las instrucciones de Fran, que cuando apareció un perro gordote por mitad de la calzada, entre la niebla, creí ver un pato caminando por ese paisaje idílico. -¡Baja de la nube, Borete! La carta del restaurante es escasísima, pero deliciosa. La dueña, rubia, alta y estilosa, con un español más que aceptable y sonrisa perenne, y auténtica, nos atendió como siempre, con dulzura. Terminamos con unos quesos y un vino de Ronda recreándonos en la delicia de los lugares mágicos. Ya de vuelta, de copiloto obligado por el alcohol, la niebla se había hecho aún más intensa. Yo recordaba mi primer viaje a Dinamarca e imaginaba sus vientos racheados de duro invierno cuando, de golpe, se nos cruzó un galgo. -Mira, Borete, ¡un cisne!   Blog...

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