Posts Tagged "Mónica"

Humanidad

Posted by on Oct 20, 2015 in Blog, Entradas | 0 comments

Humanidad

Se da por supuesta en todos nosotros esa en teoría inherente cualidad del ser humano, pero no todos podemos distinguirnos por tenerla como estandarte. Una película reciente de ciencia ficción, género del que me confieso adicto en coherencia con mi espíritu soñador, mostraba a una sociedad futura en la que cada individuo debía elegir al llegar a la mayoría de edad, y de por vida, pertenecer a una de cuatro posibles secciones:la científica, la política, la policial y la humanitaria, creo recordar. A pesar del reduccionismo cinematográfico, sí que es cierto que todos nacemos con tendencia a tomar un rol cara a la sociedad. Es dentro de ese reparto de funciones sin duda el humanitario el que más admiro, y envidio. Hace un año mi padre pasó una muy mala racha de salud que afortunadamente ya está lejana. Los cuatro hermanos andábamos asustados viendo la debilidad de un hombre que lo es todo para nosotros. Fue en ese período cuando mi hermana Mónica tomó el mando. Pasaba las noches sin dormir atenta a cada ataque de tos de mi padre, lo incorporaba cuando se le hacía difícil respirar, le organizaba las pastillas. Le reñía al tiempo que le preguntaba a cada momento cómo se encontraba. Siempre ha sido así. Pasar por un mal trago, sea o no de salud, es menos malo cuando sabes que tienes a alguien incondicional a tu lado, como Mónica, que te cuida. No tiene precio tener al lado gente humana sin artificios, que se preocupa por ti sin premisas, enseñándote en cada gesto el sentido real de nuestra existencia, en una lección serena de bondad....

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Guay

Posted by on Sep 4, 2015 in Blog, Entradas | 0 comments

Guay

La iglesia de San Bernardo estaba a rebosar. Hacía tantos años que no iba, desde los tiempos en que vivía mi abuela, que la imaginaba más recogida. Allí estaba ya mi padre, mis hermanas e Iván que, inquieto, me preguntaba en susurros incontenibles cada cinco minutos cuánto faltaba para terminar la misa. -¿No conociste a mi tía Cuqui? Iván negó con la cabeza y eso me dio una idea del tiempo pasado sin verla. -Ella era una tía ‘guay’ -le expliqué-. ¿Sabes cómo puedes comprobarlo? Él me miró con la cara con la que miran los chavales que se adentran en terrenos desconocidos, yo observé los grandes ángeles sosteniendo los candelabros y entendí que, a su edad, estos escenarios impresionan; más aún cuando ya no viven en una generación de misa los domingos y fiestas de guardar, sino en una sociedad desacralizada, afortunadamente, que abandonó a la iglesia hace ya muchos años. El cura habló de mi tía como una mujer de fé, y yo miré a mi hermana Mónica, que me cruzó una mirada de asombro. Cuqui era una mujer de corazón y uniforme blanco, siempre resuelta entre los pasillos del Virgen del Rocío echando un cable, y una sonrisa de tranquilidad, y caricias, a cualquiera de los que tuvimos que pasar alguna vez por sus habitaciones o quirófanos. Era una mujer curranta y divertida, de la que recuerdo su risa hueca, los enormes vasos de coca-cola y su noviazgo con mi tío Pepe. Cuqui, para mí, era una imagen dulce de mi adolescencia. -En esta iglesia hay cientos de personas, eso demuestra que muchísima gente la quería. Que era una mujer ‘guay’. -Si se muere un ‘esaborío’ no viene nadie, ¿verdad? -Confirmó Iván con media sonrisa. -Muy poca gente. A poco de jubilarse los dos y sin previo aviso, mi tío Pepe se queda a solas con sus tres hijos veinteañeros y el rictus roto de la incomprensión. Allí nos abrazamos primos, tíos y amistades de mi época adolescente enfrentando un sinsentido más. Me abracé a sus hijos por la necesidad de hacerlo, de transmitirles mi dolor más sincero y mi solidaridad más pura. Perder a una madre es atravesar un río muy caudaloso que para siempre queda atrás. -¿Sabes lo que es un pésame? -Le pregunté a Iván.  ...

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