Posts Tagged "Miedo"

Arrecife

Posted by on Dic 30, 2015 in Blog, Entradas | 0 comments

Arrecife

Estos días de relax en que aprovecho para ver algo más de cine me topé con ‘El Arrecife’, buscando entre películas de suspense. Una producción australiana mala malísima. O no. Porque me fastidió la siesta. ¿Cómo definimos la calidad de una película? Si es por su factura, este ‘The reef’ se llevaría un 2 sobre 10; en cambio consiguió retener mi atención y dejarme pensando el resto del día sobre la naturaleza humana. O animal…  ...

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Achicarse

Posted by on Feb 4, 2015 in Blog, Entradas | 0 comments

Achicarse

Sin venir a cuento un día tu mente no asimila un comentario desafortunado de alguien que te quiere y comienzan a desarticularse defensas que no sabías que existiesen en ti para hacerte ser quien eres; entonces uno pone en duda lo que es, y lo que quiere, sin contener como otras veces los pensamientos sombríos que, como olas persistentes inofensivas, golpean en la orilla de tus debilidades. Hay momentos en que un mal gesto te coge desprevenido, períodos en que la enfermedad en otro, la muerte de alguien cercano, un encuentro deslavazado te hacen torcer el rumbo; una pérdida de pie que solía ser momentánea y se hace más larga de la cuenta, que te hace dudar de tus pulmones, que te asusta y empequeñece. Las personas fuertes solemos andar de pie, sin asideros, diciendo a todo que sí, mirando lejos, tan lejos que a veces no vemos la piedra que está justo debajo, imprevisible, que nos hace caer de un tropezón. Caídas que, según te cojan, te meten el canguelo en el cuerpo, y empiezas a mirar bajo, buscando la próxima roca, olisqueando trampas futuras, olvidando los días luminosos en que el horizonte era alcanzable, obligándote a construir de nuevo tus propias verdades para volver a aprender a vivir sin miedo....

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Aprensión

Posted by on May 9, 2011 in Blog, Entradas | 0 comments

Aprensión

A pesar de que vivimos en el período más seguro a nivel médico en el mundo occidental, es tanta la información recibida y la fragilidad psicológica de nuestras defensas que, irremediablemente para una gran parte de la población, uno de los grandes males de nuestro tiempo es la aprensión. Escuchamos de tal vecino que le han extraído un trozo del intestino para hacerle una biopsia, que tal artista tiene una degeneración osea, que cierto político padece alzheimer, que nuestro primo tiene una cardiopatía con veinte años… que nos volvemos seres asustados ante lo que nos pueda llegar. Yo mismo he sido especialista en padecer los mismos síntomas que la última enfermedad que me haya impactado. Encuentro ganglios, moratones o crujidos de huesos donde no hay más que obsesión por pensar que soy el siguiente en caer. Sobre todo recuerdo esa época negra en mi adolescencia y juventud, pero aún hoy tiendo a magnificar cualquier dolor en el costado. Cuando las personas eran pasto de una medicina primitiva, invasiva y experimental seguro que ese abismo hacia el dolor no era tan profundo como lo es ahora. El no conocer penurias, epidemias o hambrunas nos hace ser más indefensos ante la fragilidad innata al cuerpo humano. Y es complejo el cerebro para hacerse entender con razonamientos estadísticos o científicos cuando éste se ha emperrado en traducir esa dificultad para tragar en un tumor en la laringe. Un poco como el temor a volar. Ya te pueden explicar con argumentos bien construidos que es más fácil que te toque el gordo de lotería que, cuando una turbulencia te sube el estómago a la garganta, comienzas a gritarte por dentro que por qué a ti. Si pensáramos que el final llegará cuando llegue y dedicásemos, los hipocondríacos, menos tiempo a inventar enfermedades, seguro que seríamos menos propensos a padecerlas y, sobre todo, a perder un tiempo más aprovechable en disfrutar de un cuerpo que, a día de hoy, está como un rey.  ...

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