Posts Tagged "Carpe diem"

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Posted by on Oct 29, 2016 in Blog, Entradas | 0 comments

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Baltasar

Posted by on Ene 4, 2016 in Blog, Entradas | 0 comments

Baltasar

Hoy he vuelto al trabajo tras un período corto de vacaciones navideñas; un espacio temporal sanísimo que sirve para desconectar del ritmo disparatado al que nos somete la empresa privada.

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Ritmos

Posted by on Ago 21, 2015 in Blog, Entradas | 0 comments

Ritmos

El resto del año idealizo estos días de verano para plantearme aprovecharlos al máximo en esas actividades que me hacen tan feliz y que nada tienen que ver con el quehacer de las semanas iguales que no se suelen distinguir unas de otras en la distancia. Tiempo para estructurar mi próxima novela, para llenar de contenido mi nueva web, para leer clásicos en francés, organizar mi galería de fotos… Los ritmos se hacen sumamente lentos sin quererlo ni luchar por acelerarlos. La luz sale mucho antes de despertares perezosos, la lectura del periódico se recrea en los pequeños detalles hasta agotar los colacaos, zumos e infusiones; los paseos románticos se hacen sin reloj y uno cae inevitablemente cuajado al terminar de comer entre risas, con una copita de vino, disfrutando de la luminosidad insolente de agosto; las siestas se alargan hasta que te despierta la brisa del atardecer y remoloneas en la cama entre la montaña de libros de la mesilla pensando qué hermosa es la literatura, aun sin leerla, mientras organizas la escapada de la noche para charlar con los amigos de todo lo que nos depara el futuro, de cómo nos ha tratado la vida y de cuántas cosas haremos cuando el sedicioso verano nos libere de sus garras....

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Patría

Posted by on Ene 16, 2015 in Blog, Entradas | 0 comments

Patría

Hay un restaurante al que me unen los buenos recuerdos, como tantos otros, que me resultaría imposible encontrar a la primera. Escondido entre las colinas de una pedanía de Vejer, un joven matrimonio danés lo montó hace unos años tras comprar una casa de campo que remodelaron para convertirla en un rincón calentito en pleno invierno, resguardado del levante, con grandes cristaleras, cuando sopla fuerte, desde el que se puede otear el Atlántico, y Conil, como si nadie más en el mundo existiera. Llegamos el pasado sábado tras varios intentos, se ve que la familia vuelve a Copenhague por navidad, y nos adentramos por las carreteras secundarias en plena noche hasta dar con él. Iba conduciendo tan relajado y en mi mundo, siguiendo las instrucciones de Fran, que cuando apareció un perro gordote por mitad de la calzada, entre la niebla, creí ver un pato caminando por ese paisaje idílico. -¡Baja de la nube, Borete! La carta del restaurante es escasísima, pero deliciosa. La dueña, rubia, alta y estilosa, con un español más que aceptable y sonrisa perenne, y auténtica, nos atendió como siempre, con dulzura. Terminamos con unos quesos y un vino de Ronda recreándonos en la delicia de los lugares mágicos. Ya de vuelta, de copiloto obligado por el alcohol, la niebla se había hecho aún más intensa. Yo recordaba mi primer viaje a Dinamarca e imaginaba sus vientos racheados de duro invierno cuando, de golpe, se nos cruzó un galgo. -Mira, Borete, ¡un cisne!   Blog...

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Martinis

Posted by on Nov 11, 2010 in Blog, Entradas | 0 comments

Martinis

Me gusta la gente que no se avergüenza de su felicidad. A gran parte de la humanidad le parece de mal gusto oír a los demás decir qué bien se sienten con su cuerpo, la familia, su trabajo o lo muy enamorado que uno esté. Es como si proclamar la comunión con la naturaleza y el disfrute de los sentidos fuese pecado, especialmente en esta sociedad tan teñida del catolicismo de los remordimientos en que nos ha tocado vivir. El mundo está muy jodido, sí; hay mucha gente en paro, claro; las catástrofes naturales, las enfermedades terminales, el dolor, las ruinas económicas, los complejos físicos y mentales, el desasosiego de quien está solo. ¡Claro que hay múltiples argumentos para estar cabreado! Pero eso no nos debe quitar el derecho a disfrutar de una cerveza en buena compañía, o de una mañana de museos un domingo soleado, o de una película de Woody Allen. Y decirlo. ¡Me siento feliz! El mundo actual ganaría mucho si hubiera menos resentimientos y más capacidad para transmitir nuestras propias alegrías, sin complejos. Mi amiga Nuria, de quien cada vez me siento más cercano, lo resumía el otro día, tomándonos unas cañas, con sus ojillos vivarachos: ‘Estuve en Madrid con mi marido, nos fuimos a un restaurante a la última que nos habían recomendado y nos sentamos felices a disfrutar del local. Vino el camarero, nos miramos y nos dijimos: Dos Martinis’.  ...

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