También esto pasará – Milena Busquets

21 noviembre, 2015Salvador_Navarro

Me gusta dejar pasar unos meses tras la lectura de cada novela antes de sentarme delante del ordenador para comentarla. Pasados esos meses hay posibilidades ciertas de que de esa historia no quede nada en el recuerdo, lo que me evita el esfuerzo de tirar de memoria. Sin embargo hay relatos, como esta coqueta y personalísima obra de Milena Tusquets, que dejan un regusto diáfano que me lleva a sumergirme de nuevo entre sus páginas para recuperar citas, anotar personajes, interesarme por Cadaqués, leerme la biografía de su madre, rebuscar entrevistas suyas.

Milena es físicamente una Uma Thurman catalana, más delgada, tristona y visceral. Todo ello lo lleva a ‘Esto también pasará’, un doloroso viaje personal hacia su recién adquirida orfandad, un canto de amor a su madre, un paseo por sus amantes, sus hijos, sin concesiones ni aspavientos, cruda e irónica, autoflageladora de sus propias miserias al tiempo que narcisista, errante y brillante por igual.

Milena es Blanca en esta ficción que roza su pasado, o en esta autobiografía propia matizada con realidades paralelas.

A Blanca la reconozco yo en personas cercanas y conocidas, siempre interesantes, que van por la vida con el peso de la solemnidad acerca de la existencia. Gente que vive la vida con desgarro incluso al tomar una cerveza y que puede llegar a ser la más divertida por su alta capacidad de dramatizarlo todo con sarcasmo y media sonrisa.

No todo puede verse con los ojos de Blanca en nuestro día a día, pero esa tendencia a magnificarlo todo, con una cierta neurosis femenina, lleva a Milena a componer una preciosa historia de recuerdos en que la gran protagonista es una madre muerta ejemplar, vividora, de carácter, que secuestró su propia identidad de hija de ver tan grande a su madre, Esther Tusquets, a quien leía yo hacía años con veneración.

La novela no es sino la preparación de un encuentro con sus amigas, sus antiguos amores y sus hijos en su casa de Cadaqués para pasar unos días bajo un sol reluciente. Es una historia donde no pasa nada transcendente porque todo lo importante está en la cabeza de Milena, en su visión de lo que ha sido una existencia errática y fulgurante al mismo tiempo, donde el sexo siempre fue un juego y sus inseguridades una estrategia vital para cerrar los ojos y tirar hacia adelante.

Los desesperados follamos desesperadamente, ya se sabe

 

…casi he olvidado el desorden de los primeros besos, la precipitación y los moretones que preceden al aprendizaje de la lentitud y de la inmovilidad, de los gestos precisos como los de un cirujano, cuando pasamos de follar sólo con el cuerpo a follar también con la cabeza

 

Un hombre que no es amable con los camareros, no es amable con nadie y acabará no siéndolo contigo…

 

Entregaría sin dudarlo mi patética corona de adulto de cartón piedra, que llevo con tan poca gracias, y que cada dos por tres se me cae al suelo y se escapa rodando calle abajo, por volver al asiento de atrás del coche de mi madre, apretujada entre mi hermano…

 

“¿Sabes una de las cosas más duras de hacerse viejo?”, me dijo un día. “Darse cuenta de que lo que explicas ya no le interesa a nadie”

 

Tal vez el sentimiento más elevado que se pueda sentir por otra persona sea el respeto, más que el amor o la adoración

 

Lo que más echo de menos de la juventud es la forma de dormir a pierna suelta. Ahora me meto en la cama como si me metiese en un ataúd

 

Conseguir sexo es relativamente fácil, conseguir que alguien te abrace todo la noche es otra historia, y ni siquiera eso garantiza un sueño plácido; hay hombres incomodísimos

 

Creo que comparto con la mayoría de las mujeres del planeta, y tal vez con el Papa y con algún otro líder religiosos, la idea loca de que el amor es lo único que nos salvará. Los tíos, y algunas tías listas, saben que el trabajo, la ambición, el esfuerzo y la curiosidad también nos salvan. En cualquier caso, creo que nadie puede vivir sin determinadas dosis de amor y de contacto físico. Por debajo de cierto nivel nos pudrimos

 

Todos tenemos paraísos perdidos en los que nunca hemos estado

 

Sigo queriendo a toda la gente a la que un día quise, no puedo evitar ver, a través de todas las deserciones y de la mayoría de las deslealtades propias y ajenas, a la persona, prístina y clara, de antes de que todo se convirtiese en ceniza

 

También esto pasará… ése es el título. Sería un sacrilegio contar yo el significado de esa hermosa frase. Le dejo a Milena el placer de contároslo…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Entrada anterior Siguiente entrada