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Adriático – Eva Díaz Pérez

12 agosto, 2015Salvador_Navarro

Adriático está en el límite de lo que se entiende por novela desde el momento en que la historia es lo de menos; es más una invitación a soñar, a introducirte en el mundo de Eva Díaz a través de experiencias oníricas que bucean, nunca mejor dicho, en el fondo de los canales de Venecia, que se cuelan como fantasmas por los palacios de la vieja ciudad.

Hay momentos sublimes en este dulce relato sobre Vittorio Brunelleschi, un profesor universitario en su madurez que vuelve a su ciudad de origen tras un período intenso en Trieste, donde conoció el amor, Antonella, y estuvo a punto de descubrir la paternidad que diese descendencia a la propiedad del Palazzo de Aire veneciano que su familia poseía desde siglos atrás; una familia, ya enterrada, que se pasea por las escaleras y pasillos de ese palacio encantado haciendo compañía a su soledad.

La misión de Vittorio, encargada por el ayuntamiento veneciano, es la de rescatar de los fondos de los canales joyas valiosas del pasado lejano y reciente de la ciudad para así recuperar trozos de historia que ayudasen a entender su devenir y que pudieran, al mismo tiempo, ser expuestas al público. Para ayudarle en su labor se le asigna a Pietro, un viejo truhán buscavidas, alcohólico y pendenciero, que mira desde sus ojos de vuelta de todo el trabajo anodino de Vittorio.

El detalle en las descripciones, delicioso, así como los saltos en el tiempo asociados a cada vestigio encontrado en los lodos; las manías de cada miembro fantasmal del linaje Brunelleschi como metáfora del paso implacable del tiempo; los pasajes de Trieste, especialmente el capítulo ‘Un paseo por el Carso’, son algunos de los motivos por los que abandonarse en esta novela que tal vez no termine de serlo.

Es un hombre de los que se crían en la parte de atrás de los paraísos

Querían olvidar, volver cuanto antes a la bendita mediocridad de los días simples

Una mujer enferma murió en esta cama y no se podría borrar su forma, el peso leve, la fragilidad de un cuerpo al que ya no le queda más que devorarse a sí mismo

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