El deseo entre las palomas es implacable y automático. Parecen obligadas a repetir las cosas una y otra vez sin demostrar la menor conciencia de lo que hacen. Entre ellas no existe el amor verdadero, como en los gorriones. Las palomas son neoyorquinos ejemplares, y exhiben las características más conocidas de la ciudad: sexualidad sin alma, glotonería, maldad y enfermedad.
Llegados a cierto momento de la vida, descubrimos que nuestros días transcurren tanto en compañía de los muertos como de los vivos.
Como la mayoría de las personas inseguras, Chip tenía la continua necesidad de justificar su vida, de darle un aspecto emocionante y envidiable.
Un poco de preocupación no viene mal. Endurece.
De pequeño, cuando decidí ser abogado, me consideraba un idealista. Iba a ayudar a la gente con problemas y a meter en la cárcel a los malos para que el mundo fuese por fin mejor. Pero luego descubrí que ser abogado no tiene nada que ver con resolver problemas ni con tratar a la gente como seres humanos. Es un juego, con sus propias reglas y procedimientos, y lo único que importa es ganar.
Me impresionó un paqsaje en particular. "Tenemos un sudario en el vientre de nuestra madre que crece con nosotros desde la concepción, y venimos al mundo envueltos en ese sudario, pues estamos aquí para buscar una tumba". Lo interpreté en el sentido de que vivimos bajo la mirada de la muerte y de que, por mucho que hagamos, no hay escapatoria. No encontramos la muerte, como suele decirse, sino que la muerte está en nosotros desde el principio y nos acompaña adondequiera que vamos.
En cierto modo, todo el mundo tiene los mismos recuerdos. Los acontecimientos que los suscitan pueden variar, pero las características con las que los revestimos son las mismas.
Briles se encontraba en ese momentos de la vida que
