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Comienza la andadura por el mundo editorial de 'No te supe perder', una novela en la que he estado trabajando desde hace casi dos años.

La idea original vino de mucho tiempo atrás, cuando yo trabajaba en un bar de copas y una atractiva mujer madura, de unos cincuenta años, reservada, con gafas de sol, llegaba de madrugada y se pedía un gintónic al final de la barra.

Siempre pensé que tras las gafas ocultaba moratones de una vida infeliz.

No te supe perder

Sinopsis

Hipnotizada por el ambiente crápula de Chueca, Marga llora su repulsión a Sevilla, materializada en sus pesadillas por una madre, Lucía, brillante psicoterapeuta que comenzó años atrás a ver sus frustraciones reflejadas en cada paciente, incapaz de asumir su deterioro físico ni la indolencia de un marido, Roberto, al que tuvo más de veinte años sometido a su unidireccional visión de lo que tenía que ser una familia y un matrimonio.

Por distintos caminos, coincidiendo en el tiempo, madre e hija chocaron con el gaditano Yann, un seductor endiablado veinteañero que buscaba en la universidad de Sevilla su redención, escapando del infierno de un hogar donde el maltrato era la rutina. En crisis con Lola, peluquera de platós de televisión tanto o más bella que él, demasiado pegada a la calle y poco estudiada para llenar sus sueños de una vida mejor, Yann encuentra en Lucía una segunda oportunidad de encontrar el amor total de una mujer madura, bien situada, protectora.

El juego a tres bandas de un Yann nacido en la Francia emigrante, desubicado, malquerido, resume el clima de esta novela negra. En Marga encuentra la amistad entregada de una lesbiana que no busca en él el sexo que ansió toda otra mujer anterior a ella; en Lucía rebusca amor, confundiendo lo maternal con lo obsesivo; todo sin querer dejar el sexo sano de una mujer total, directa, íntegra como es Lola.

Mantener esas vidas sin mezclarlas se arroja complejo, no renunciar a nada utilizando todas las armas es el objetivo, por muchos cadáveres que se dejen en la carretera.

 

Estructura

Escrita en tercera persona, con un ritmo endiablado, ‘No te supe perder’ es un compendio de perversiones, miedos a compartir, a abandonar. Los personajes van cediendo el testigo como Yourcenar pasaba la moneda en ‘El denario del sueño’. El narrador se implica, cómplice, introduciéndose en los diferentes prismas con que cada cuál excusa sus comportamientos, justificándolos.

Con una estructura sencilla de capítulos largos, éstos se titulan con los nombres de personajes principales y los secundarios, que tamizan e introducen sutilidades en las relaciones afectivas de los protagonistas, lo que les convierte en indispensables en esta novela coral de suspense, negra sin detectives, angustiosa y vital.