Mi mundo

fotomaton4

Dicen que nací muy delgado y sé que lo hice con bizquera… allá por el año 67 en una Sevilla que aún veía la tele en blanco y negro, en un barrio de clase media.

De mis padres aprendí a ser un hombre leal, educado y a desenvolverme por mi cuenta.

Estudié, a mi pesar, en un colegio de curas, el Claret, del que, aún y todo, guardo buenos recuerdos y algún amigo lejano.

En el período de mi adolescencia sufrí el tremendo dolor de la muerte de una madre, una desaparición lenta y dura. Por entonces había elegido estudiar ingeniería industrial, no por una especial vocación, sino porque quería aprovechar las cualidades con las que la vida me ha regalado, mi capacidad de sacrificio y mis ansias de aprender. Era un empollón hasta COU, luego fui un simple universitario que tardó mucho en sacar la carrera.

Es en esa época cuando conozco a mi querida Mariángeles, siempre presente (salvo unos años negros) en mi vida

Esos años tuve muchos conflictos en la cabeza, no los recuerdo con especial cariño. Mis hermanas Mónica y Raquel fueron, siguen siendo, fundamentales. Gracias a ellas tengo hoy en día una mentalidad más abierta, mucho mundo recorrido y dos grandes cómplices. Perdí muchas timideces tras la barra de algunos de sus bares.

Haciendo la mili con la universidad casi finiquitada fue la ocasión para lanzarme a escribir mi primera novela, ‘Tres’, nunca publicada. Fue, sin embargo, un episodio fundamental para saber que nunca dejaría de contar historias.

Terminar la carrera y empezar a trabajar en Renault fue todo uno. Allí entré con mucha teoría en la cabeza y poca idea de lo que era la industria. En Renault me hice como hombre, me di valor como persona y encontré una base profesional para construir una vida más que digna.

Es por esa época que mi amiga ‘La Polemique’ me pasa la dirección de una editorial, Jamais. Era el preámbulo de la primera publicación de una de mis historias, ‘Eres lo único que tengo, niña‘.

En mi década de los 30 tuve la oportunidad de irme unos años a vivir a París, en un puesto que suponía viajar, conocer, decidir, trabajar en equipo, en otros idiomas, vivir alejado de los míos.

Recuerdo, por entonces, una misión profesional y delicada a México (Torreón, en el desierto norteño), donde pude cerrar mi segunda novela, ‘Rosa.0’, que, tras enviar a un concurso de la editorial Ópera Prima, conseguí, si no ganarlo, sí publicar con ellos.

Llegué a Sevilla justo un año después de encontrar al amor de mi vida, con quien sigo y pretendo vivir mucho tiempo más.

Nos conocimos tras un viaje en el verano del 2003 a Nueva York, una ciudad de la que quedé prendado eternamente y que me sirvió como excusa para comenzar mi cuarta aventura literaria, ‘Andrea no está loca’.Dos años después de muchos cafés por la Alameda escribiendo esta historia de sevillanos perdidos en Manhattan, la publiqué con Editorial C&M.

En junio del 2009, tras dos años de clases en la Escuela de Escritores, muchas fichas de personajes, esquemas y capítulos tirados a la basura, finalicé la que creo es mi mejor novela, ‘No te supe perder’.

Con ella he quedado finalista del XIX Premio Internacional de Novela ‘Luis Berenguer’ que patrocina el Ayuntamiento de San Fernando con la colaboración de la Editorial Algaida (bajo el título de ‘Azulejos rotos’)

Firmado el contrato con Editorial Guadalturia, su lanzamiento comercial tuvo lugar el 9 de junio del 2010.

En el verano del 2012 termino mi última novela, ágil, coral y compleja. Tras un largo recorrido, por fin he conseguido firmar con la Editorial Algaida para su publicación en febrero del 2015. Su título: ‘Huyendo de mí’.