Cuanto más amplia resulte esta lista, más satisfecho me sentiré de la universalidad de mis lecturas.
Una lengua arrastra tras de sí, aún sin quererlo, culturas, expresiones, olores, tradiciones, estructuras que, si bien traducidas al castellano, siempre dejan un poso diferente.
Hace falta leer mucho, eso sí, para apreciar estas sutilezas. Ése es mi propósito. |