Teresita – Nunca sabrás quién fui

14 junio, 2020Salvador_Navarro

—¿De dónde sale tanta rabia, Teresiña?

—¿Por qué dices eso? —preguntaba, enredada entre las sábanas, con la luz ocre del atardecer mojando su cara blanca.

—Porque te conozco. Por cómo de escandalosa eres conmigo en la cama sé cómo estás.

—¿Y cómo estoy?

—Cabreada con el mundo.

—Tal vez.

Me puse los calzoncillos, me senté frente a ella.

—Me hace mucho bien estar contigo, Álex. Deberíamos firmarlo por contrato.

Asentí, sonriente.

—Tenemos que vernos así, lo justo, sin preguntar más allá de cuatro frases hechas. Me da miedo saber mucho de ti.

—¿Y eso? —pregunté.

—Porque me asusta lo que te pueda pasar, en lo que te puedas meter. No quiero sufrir contigo. Tú has nacido para darme placer y yo para corresponderte.

—Eres un personaje, Teresa.

—Un personaje muy mediocre fuera de esta habitación.

—Ya será menos…

—¿A que no te apetece que te cuente mi día a día? ¿A que no quieres descubrir que me tiño el pelo y no llego a fin de mes?

—Quien no llega a fin de mes no viaja de una punta a otra de España.

—El autobús nocturno Coruña-Sevilla sale por 50 euros. Es una necesidad.

—¿Tu niño?

—Con mi madre, me la subo a Coruña cuando me escapo para verte a ti.

—¿Sabe que vienes a verme?

—Claro. Ya conoces a mi madre, no hay secretos.

—¿Qué piensa ella?

—Que tú has sido el verdadero amor de mi vida.

Mantuve el tipo.

—¿Y piensas que tiene razón?

—No. Tú eres un regalo del cielo, pero no me entregaría nunca a un tipo como tú.

—¿Por qué?

—Porque no sabes lo que quieres y nunca lo sabrás.

 

(pintura de Eric Zener)

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