Sevilla – Nunca sabrás quién fui

2 junio, 2020Salvador_Navarro

Sevilla se abrió en canal para mí. Los olores tantas veces disfrutados envolvieron la ciudad para entregármela sin remilgos, toda mía. Recuperé mis carreras por Torneo, las visitas a las iglesias, las cervezas en el Salvador, la escuela de escritores, los artículos por escribir, sobre personas sin hogar, sobre pisos patera, sobre japoneses aprendiendo flamenco, sobre start-ups en la Cartuja, sobre graffitis furtivos en los grandes muros que encauzaban el Guadalquivir. Levanté la mano para decir aquí estoy y los personajes de mi novela empezaron a dejarse ver. El ermitaño había salido de la cueva más bello, sexual y vividor que nunca. Transmití tanta energía esas semanas de liberación que la gente se acercaba a mí sólo por escuchar mis carcajadas de mandíbula abierta. Quizás por ser más libre que nunca, Silvia se acopló a mí como un guante fino de seda transparente. El sexo era sexo, las cervezas, cervezas, en un espacio generoso donde todo fluía, en la creencia ficticia de que el infierno del reproche no llegaría para mentes tan lúcidas como las nuestras.

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