Peinado – Nunca sabrás quién fui

16 mayo, 2020Salvador_Navarro

Las contradicciones en su madre confundían a Patricia sin remedio. Pasaba de un extremo al otro con explicaciones siempre coherentes que la desbordaban. Odiaba amar si el amor era lo que se vivía en su casa. La madurez de sus padres era un juego de niños insensato que Patricia observaba con espanto. Aurora podía definir a su padre como un papanatas, haciéndole su crema de verduras favorita, con mucho jengibre, para al día siguiente justificar sus gritos al llegar a casa en la mala suerte de una empresa que nació a destiempo.

—Tu padre es un visionario, hija, pero adelantado a su tiempo —le contaba en los ratos eternos en que la peinaba mientras Patricia dibujaba cuadernos de colores—. Lo que ocurre es que gasta mucho dinero en maquinaria que se queda muy pronto antigua. ¡Y nunca sabe cuál será el próximo invento!

—Vosotros no os queréis.

—¿Por qué dices eso, Patricia?

—Os oigo gritar.

—Es normal discutir.

—A ti te da vergüenza estar con él, mamá. Y yo lo sé.

Aurora no lo negaba, ralentizaba el ritmo del cepillado, mientras su hija le recordaba los malos gestos de Federico en la comida, el olor a alcohol al llegar a casa, los lamentos repetidos de hombre malcriado.

—Yo no lo soporto —concluía su hija.

—Yo tampoco —afirmaba Aurora, absurda en sus discursos, para cerrar la sesión de peinado.

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