Galería – Nunca sabrás quién fui

4 mayo, 2020Salvador_Navarro

—¿Álex? —preguntó tras besar a su hermano y oler su cogote, como tigresa controladora.

—El mismo. —No recuerdo nunca haber sentido esos nervios.

—Bienvenido a casa.

Abrió los brazos con la certeza absoluta de la trayectoria de sus manos abiertas y su copa de champán horizontal y quieta. Todo en esa familia era una prueba de observación descarada, de silencios aprendidos.

—Imponéis —ataqué, para defenderme.

—¿Quiénes? ¿Los sevillanos?

—No —Ella jugaba fuerte—, los hermanos Burrows…

—Yo no soy Burrows.

—Cierto. Los hermanastros, quise decir.

—Yo soy Cordero. Patricia Cordero. Para servirte. Los amigos de mi querido Dan son amigos míos. —Su hermanastro, y todo el mundo exterior, habían desaparecido a mil kilómetros de distancia en esa sala de exposiciones asimétrica.

—¿Y tiene muchos amigos tu hermano?

—Los tiene de uno en uno, Álex. Y ahora ese pedestal lo ocupas tú.

—¡Qué gran honor!

Ella se rio a carcajadas para bajar espadas.

—No me hagas caso —me dijo, mientras me tomaba del brazo para acercarme a la mesa de las bebidas—, me gusta provocar cuando conozco a alguien por primera vez, síntoma claro de timidez.

—No te veo tímida, Patricia.

—La timidez es sana —No tomó a mal mi respuesta—, siempre que no entre en terrenos patológicos.

—¿Como con tu hermano Dan?

—Mi hermano está diagnosticado y tratado —respondió con naturalidad—. Su vida es impecable ahora.

Vi que Dan se acercaba con gente a quien presentarme.

—¿Cuándo podremos hablar de él? —le pregunté.

—Luego te doy el teléfono, y ya quedamos.

Tardamos tanto en quedar Patricia y yo que, cuando lo hicimos, casi todas las preguntas sobre Dan tenían ya su respuesta.

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