Desasosiego – Nunca sabrás quién fui

8 junio, 2020Salvador_Navarro

Para sus 17 años, Dan ya había atravesado todas las tormentas posibles. La pérdida de Quini y el exilio voluntario de Patricia lo colocaron en una situación de vulnerabilidad tal que ni una Aurora estricta ni un Martin entregado recondujeron hacia tierra firme a quien solo quería escapar de no sabía dónde. El billete sin retorno a Manhattan implicaba una ácida derrota para unos padres que comenzaron a ver en él, sin decírselo, la causa de sus desavenencias.

Aurora nunca trató a Martin como un marido al que seducir, como si la diferencia de edad constituyera una barrera para poder entregarse, sin prejuicios, a un hombre que amaba en ella sus hechuras de mujer rotunda, construida a sí misma desde la adolescencia. Martin sentía el cosquilleo de los niños pequeños al ser acariciados cuando Aurora le preparaba la cena, pero también la integraba en sus fantasías más perversas de sexo naranja, negro, ruidoso hasta la estridencia, ciego de empujones, de mordiscos dolorosos, cargado de faltas de respeto y olores animales.

Él se sentía amado porque Aurora lo idolatraba, más allá del amor. Martin era el príncipe conquistador de un territorio en barbecho, de una mujer frustrada por el dolor de no haber sabido construir un amor normal. El americano la colmaba de lo que ella necesitaba, abrazos en la cama y olor a hombre. No haberlo tenido le producía el vértigo propio de la muerte en vida. Cuando, en sus paseos cotidianos hacia la biblioteca hispanoamericana, aparecía la reflexión acerca de sus lazos con Martin, Aurora meneaba la cabeza, físicamente, para escupir las palabras que se medio construían para conformar frases demoledoras a propósito de su egoísta forma de tenerlo a su lado, un chupar la sangre joven sin entrega, con la maestría de quien sabe cómo retener, qué mirada dibujar, cuánto sexo dar para hacerle ver que el amor era auténtico, voraz, especial por diferente.

Ahí su hijo Dan molestaba, porque sacaba su desasosiego y la delataba.

 

(pintura de Marlène Dumas)

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