Dakota – Nunca sabrás quién fui

27 junio, 2020Salvador_Navarro

⎯¿Recuerdas las carreras por Riverside?

⎯Claro ⎯el semblante de Ralph era serio, a pesar de la sonrisa.

⎯He pensado mucho en ti estos días.

Recién dejada la maleta en Park Avenue, tras año y medio en Madrid, Dolores llamó, como quimérica cura milagrosa, a su querido Ralph.

⎯Me alegra saberlo. Durante muchos años creí que te habías olvidado de mí.

⎯No quería hacerte daño, Ralph ⎯Dolores era sincera.

La tarde era la de los reflejos naranjas en el Dakota, el viento tenía el punto justo de frescor para no quitarse la chaqueta. Ralph aceptó el paseo, pero le rechazó la mano. Hacía cinco años que no se veían; al menos dos desde que Dolores dejó de responder a sus mensajes. Fue por Germán que supo de su boda, del nacimiento de su hijo.

⎯¿Cómo se llama el crío?

⎯Rafael.

⎯¿Así? ¿En español?

⎯Sí ⎯respondió Ralph sin atisbo aparente de emoción.

⎯¿Sabe tu mujer que yo te llamaba así?

⎯Nadie sabe que tú me llamabas así, Dolores.

La vergüenza le subía por el cuello hasta ponerse colorada. Recién retornada de España, acudir a Ralph era una suerte de desprecio hacia el grandullón, de comunicarle que ya no optaba a nada mejor que él, premio de consolación de sus ansias de encontrar su lugar en el mundo.

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