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Morfina

29 noviembre, 2017Salvador_Navarro

Imbuido por el lanzamiento de la novela, trabajaba en un Starbucks con el chaval que diseñaba mi nueva página web cuando sonó el teléfono. Siempre que lo hace desde un número anónimo sé que es Brigitte. No lo cogí. Cuando dejé en la moto a Carlos en su casa comprobé que tenía hasta cuatro llamadas perdidas. Con cierto desasosiego llegué a casa, apagué la moto y subí las escaleras esperando lo peor. No encendí luces, era ya noche cerrada, y la llamé.

Escuché del otro lado a una persona drogada.

-¿Qué te pasa, Brigitte?

-Te he llamado, Salva…

Le pedí que se sentara, que se acostara. No sabía qué le ocurría. Recordé su salud frágil, sus prótesis de rodilla y cadera, la muleta al andar, los dolores de espalda. Sus andares asimétricos entre la cocina de su piso de Suresnes y la mesa de la salita trayendo las ensaladas de endivias con nueces y las copas para preparar Kir Royal. Años ya lejanos en que me cuidaba como una madre francesa, en los ratos de almuerzo que compartíamos en su casa durante mis años vividos en París.

-No te asustes -me decía con voz de borracha-. Es la morfina, ¿sabes?

-Acuéstate, Brigitte. Prometo llamarte mañana. Descansa…

-Estaba pensando esta tarde que no sé si volverás a verme viva, Salva… Por eso te llamé.

El corazón se me estrujaba de dolor. Le dije que la vería muchas veces, con la angustia propia de quien siente que no se ha comportado como debiera con esa mujer ya anciana, de familia despegada y soledad forzada.

Secretaria en sus últimos años de mi jefe, éste le dijo al cambiar de puesto que cuidara de mí… Mañana vuelvo a París. La llamé para decírselo, para pedirle un nuevo almuerzo en su casa, como en aquellos tiempos en que hablábamos de la llegada del euro y ella bramaba furiosa contra Chirac; pero la cogí en el hospital.

-Deben operarme de nuevo, Salva.

He estado pendiente de ella estos días, hasta recibir esta mañana un mensaje de su parte. Ya está en casa.

-Tengo todo listo para tu ensalada de endivias con nueces y tu entrecotte…

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