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Influencias

26 marzo, 2018Salvador_Navarro

Defiendo que no está reñido tener unos principios claros y al mismo tiempo capacidad para dejarse convencer.

Atesorar el conjunto de tus convicciones como inamovibles roza ya no sólo lo pretencioso, sino incluso lo ridículo, pues por muy trabajadas que tengas tus reflexiones acerca de lo divino y de lo humano, siempre te cruzarás con gente inteligente, cultivada o sensible que haya construido con igual o más intensidad los razonamientos para concluir que tus certidumbres tal vez sean discutibles.

Defiendo incluso el placer de dejarse moldear, de encontrar en el otro argumentos frescos que te lleven a plantear que a lo mejor no eres tan de izquierdas, o tan agnóstico, o tan pudoroso como pensabas.

De ahí lo importante que me resulta estar siempre con la caña de pescar lanzada, relajado pero expectante a la llegada de gente maja en mi vida, que me enseñe el mundo con sus ojos y me permita ver a través de ellos que la realidad que creí de unos colores determinados resulta que puede ser de tonos insospechados.

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