Suiza

La verdad sobre el caso Harry Quebert – Joël Dicker

Posted by on Nov 11, 2014 in Dicker, Entradas, Experiencias, Mis lecturas, Suiza | 0 comments

La verdad sobre el caso Harry Quebert – Joël Dicker

Todo el mundo tiene demonios. La cuestión es simplemente saber hasta qué punto esos demonios son tolerables.    Es de estas novelas que van pasando de mano en mano alrededor de ti y algo hay que te dice que no te quieres arrojar a ella, con este sentimiento insano que tenemos algunos amantes de la literatura en que clasificamos a las novelas en auténticas o no en función del número de lectores. Porque, sí, es indudable que ‘La verdad sobre el caso Harry Quebert’ responde a los parámetros de lo que llamamos best-seller. Maldita palabra. Maldita en cuanto se asocia a poca calidad, que no es el caso en esta obra, a lectura fácil, que sí lo es en este caso y a legiones de seguidores, algo que no es extraño desde el momento en que te adentras en este singular relato metaliterario a través del cual un escritor nos explica la construcción de su principal éxito literario, rodeado de la presión de editores que obedecen a plazos y huelen las ventas como oportunidades que no permiten compasión hacia el creador…   El día en el que escribir dé un sentido a su vida, será un verdadero escritor. Hasta entonces, sobre todo, no tenga miedo de caer.   El narrador dentro de la narración, Marcus Goldman, trata de adentrarnos en la trama de su novela apoyándose en la investigación que le llevó a escribir el best-seller dentro del best-seller: cómo su referente y maestro literario, Harry Quebert, es acusado de asesinato de una adolescente, Nola Kellergan, tres décadas después de que éste ocurriera. Para ayudarnos a entender su investigación Marcus Goldman nos introduce en su vida a través de su infancia y adolescencia en busca de su lugar en el mundo, que parece encontrar en la literatura gracias al profesor de una pequeña universidad de la Costa Este americana, el señor Quebert. A partir de ahí la estructura comienza a complicarse haciéndose valer de saltos en el tiempo, escenas narradas, correspondencias y grabaciones transcritas generosamente para que el lector se haga cómplice de sus indagaciones, convencido como está Marcus Goldman de que su mentor no es culpable de ese lejano asesinato.   Nunca se está seguro de nada, señor Kellergan. Por eso la vida se vuelve muy complicada a veces.   Quizás la parte más floja de esta historia, a mi entender, es todo lo referente a la pasión sobrehumana de Quebert, cuando estaba en los treinta y tantos, por una niña de quince años. Si en algún momento echo en falta recursos literarios es en esos pasajes que me sacan ligeramente de esta crónica perfectamente ambientada en una imaginada ciudad de Aurora.   Todo lo que sé es que la vida es una sucesión de elecciones que después hay que asumir.   Nada es lo que parece en la novela, que va enlazando capítulo tras capítulo con pequeños frenazos que recuerdan los consejos literarios de Quebert a su brillante alumno, más brillante aún que el mismo maestro, para no olvidar así que esta historia no pretende sino ser un tratado de cómo escribir con fundamento una buena novela negra. Nadie es de fiar, todo se deshace y cualquier pista se vuelve en contra, por lo que llega un momento que tu avidez de información te lleva a desconfiar del propio Goldman.   Escribir es permitir a sus lectores ver lo que a veces no pueden ver. Si sólo los huérfanos contasen historias de huérfanos, no llegaríamos a ninguna parte… Y si todos los escritores debieran limitarse a sí mismos, la literatura sería espantosamente triste y perdería todo su sentido....

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