Muñoz Molina

Ventanas de Manhattan – Antonio Muñoz Molina

Posted by on Nov 18, 2014 in Entradas, España, Experiencias, Mis lecturas, Muñoz Molina | 0 comments

Ventanas de Manhattan – Antonio Muñoz Molina

Esta autobiografía novelada de Muñoz Molina no tiene desperdicio. Su encuentro con la Gran Manzana, sintiéndose tan pequeñito desde el principio, adaptándose poco a poco a su inmensidad. La descripción y el canto a la ciudad están por encima de cualquier trama y es un éxito que, aún así, la historia enganche. ¿Novela de viajes? Podemos llamarla así. Viajar sirve sobre todo para aprender sobre el país del que nos hemos marchado. *** El réquiem (de Brahms) asciende hacia una tensión de cataclismo, como una sirena o un motor que se acercan, y de golpe se amansa, sugiere la aceptación de la muerte, la dulzura no de esperar la resurrección sino de disolverse en el olvido. *** Al ofrecer lo que uno ama uno vuelve a tenerlo renovado e intacto a través de la frescura de novedad absoluta con que lo recibe quien acepta el regalo. *** …esa eficacia que sólo la música posee para aliviar el alma y restaurarnos del dolor. *** Hay dibujos y fotografías que pueden apresar un instante, pero no existe una literatura que pueda contar con plenitud toda la riqueza de un solo minuto. *** La maravilla de un instante supremo que parece detenido en un éxtasis de culminación y de azar y el deseo imposible de atraparlo, de que no se pierda en el flujo del tiempo, la necesidad de fijarlo en un lienzo o en una fotografía precisamente porque se sabe que el tiempo se lo llevará, que va a empezar a volverse borroso en la memoria en cuanto apartemos de él los ojos. *** El nómada, si acaso, se reconoce en quienes circulan tan sin destino como él, en los chalados y los vagabundos, a los que podría identificar tan sólo por el modo en que arrastran los pies rodeados de gente que cabalga elásticamente sobre los talones: traperos de miseria, acaparadores de basura, desertores de los hospitales psiquiátricos y los albergues municipales, gente que dio un traspié en la vida, se quedó tirada y ya no ha sido capaz de levantarse de ese nivel inferior de existencia que es la acera en la que establecen su reino y desde donde miran hacia arriba a quienes pasan atareados y urgentes junto a ellos. *** Son los autores mismos los que se pagan sus libros de cuentos o de versos, como literatos primerizos en una provincia española. *** El arte enseña a mirar: a mirar el arte y a mirar con ojos más atentos el mundo. *** Quizás haya una melancolía propia de esta edad, los cuarenta y tantos años, cuando la vida de cada cual ya está hecha, cuando uno, si ha sido algo afortunado, si ha tenido paciencia y perseverancia, puede sentir que ha logrado algo sólido, estable… y entonces descubre que lo que ha logrado no es gran cosa, si lo mide con las posibilidades que intuía dentro de sí mismo, y que por cada vida posible que se cumple, cada deseo que se satisface, hay otras vidas que no se llegaron a vivir, otros lugares que no se han conocido, y también que el tiempo no es ilimitado, de modo que hacer algo es sobre todo dejar de hacer otra cosa. *** En el Centro Internacional se respira esa mezcla de enérgico idealismo y de talento práctico que es tan admirable en mucha gente progresista norteamericana, y que no suele verse mucho en Europa, donde quizás somos más adictos a las palabras que a los hechos, y donde es muy frecuente que los ideales no se correspondan con los actos diarios, y sean en muchos casos coartadas perezosas...

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