Este parisino es fundamentalmente investigador y periodista, y su literatura discurre a ambos lados de la línea que separa la ficción de lo real.
Sé poco de él, aunque al haber leído su 'una novela rusa', autobiográfica, por esa historia puedo saber que viene de unos abuelos maternos de origen ruso y que está actualmente bien instalado en la sociedad francesa.
Sus libros tratan sobre todo de la reflexión sobre la propia identidad y no hace ascos a entrar en temas difíciles como la enfermedad, el adulterio o la muerte.

Le queda mucho por escribir y a mí mucho por leerle. Es de lectura fácil y no por ello menos impactante.
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